martes, 28 de mayo de 2013

Mi malestar con una de mis pasiones

Quiero comenzar mi día con un desahogo, un desahogo que atañe directamente a una de mis más grandes pasiones, un grito desesperado que a lo mejor busque la opinión de alguien inteligente e imparcial.

Se trata del "fútbol" de ese deporte que tanto amo, que tantos momentos de alegría, tristeza e incertidumbre me ha dado, esa distracción que me relaja o que me hace pasar momentos agradables de tardes sabatinas o domingueras y que en ocasiones se vuelve un excelente pretexto para compartir con mi hijo. Ese deporte culpable de que el 16 de diciembre de 2012 pueda ser recordado en mi vida como uno de los días más felices que he vivido.

Estoy de pelea con el fútbol, estoy muy disgustado con él. Pero el disgusto no es con la práctica del deporte en sí, mucho menos cuando acabo de salir campeón de un torneo, quizá el más importante que he jugado. No, la pelea es con otros aspectos que me voy a permitir mencionar a continuación:

Neymar, el brasilero, acaba de ser fichado por el Barcelona que pagó 100 millones de euros por su pase.

Por Falcao y James Rodríguez ha hecho lo propio el Mónaco FC por cifras igualmente alarmantes: 60 y 45 millones de euros respectivamente.

Toco apenas algo acerca de los sueldos que van a cobrar este par de muchachos que aun así siguen por debajo de unos cuantos. Este pobre muchacho que tanto admiro va a cobrar la pendejadita de 3.000 millones de pesos colombianos mensualmente. Sí, leyeron bien, les repito para que no haya dudas pero ahora lo pongo en letras, tres mil millones de pesos colombianos cada mes. Es decir, que se va a aganar 2.997 más que yo, o para consolarme, 2.920 más que el gerente de la empresa en que trabajo.

Ese es un ejemplo nada más, así hay muchos pero muchos jugadores en Europa. Ah claro! es que ellos son buenos y juegan en Europa, claro debe ser lo justo (o no tanto). Los de acá no están del todo mal, en Argentina, México o Brasil hay jugadores que pueden cobrar 500, 600, 700 o hasta 1.000 millones mensualmente. ¿Cómo les parecen las cifras? ¿Gigantes, no? es un crimen, porque en Argentina, México o Brasil, hay 20, 70 o 100 millones de personas que viven en condiciones de extrema pobreza. Ahora vámonos más cerca, vengámonos pa' ca pa'ste lado, si señores, para Colombia. Fredy Montero ¿les suena? delantero de Millonarios FC, el glorioso Millitos del alma, causante de todas mis emociones amorosas por este deporte, Fredy Montero, la brillante contratación de 2013, el mejor pago del país junto con Hernández del Medellín o Mcnelly del Nacional, este muchacho Montero, que ha hecho 5 goles en este campeonato, si, leyeron bien, 5 goles (los mismos que hice yo en este torneo que jugué) cobra la pendejadita de 220 millones de pesos al mes. ¿Qué tal, sorprendidos?

Por eso, creo yo, ayer sacaron el costo de los abonos para ver en las finales a  Millonarios FC, el equipo del que tengo un paquete accionario. El costo de una boleta de oriental (lo más barato) oscila aproximadamente en los 60.000 pesos por partido. Dinero que paga el trabajador, fanático, enamorado como yo, como mis amigos de la U (U de Universidad, no vayan a pensar mal), como Camilito, mi primo, cocinero de Carbon 100 o Carlos, outsourcing en donde trabajo, ellos devengan un milloncito de pesos mensual.

Tremendas cifras, ¿no? Odiosas cifras, inclementes cifras. Esta noche por ejemplo, si los jugadores peruanos de Garcilazo eliminan a Santafé recibirán solo por ese partido la bobadita de casi 200 millones de pesos colombianos cada uno. Mi pregunta es, ¿acaso entre Perú y Colombia, fácilmente no podremos reunir 35 millones de personas que vivan en condiciones de extrema pobreza? La respuesta es sí, tristemente compatriotas nuestros mueren de hambre todos los días o viven con menos de un dólar por día. Tenemos que preguntarnos los fanáticos del fútbol entonces, ¿por qué hay gente que roba y mata en nuestras calles?

El arte y el deporte para mí son las actividades que nos diferencian de los animales, están por encima de la capacidad de construir (hay animales ingenieros, como las abejas y algunos peces), de hablar (hay excelentes lenguajes como el del delfín), de amar o de convivir. El arte y el deporte realmente son manifestaciones de nuestros sentimientos, pasiones y habilidades. Pero porqué tiene que ser tan costoso, por qué tiene que ser de exclusivo acceso para gente adinerada, o ¿quién creen que puede pagar una boleta para ver al Barcelona?

Mi encrucijada radica en eso, en saber si estoy contribuyendo a tanta desigualdad patrocinando y admirando este deporte, si es necesario seguir sumergido en este tipo de emociones y sentimientos que de una u otra manera son culpables de que en este momento millones de personas alrededor del mundo no hayan desayunado y no tengan fijo el almuerzo. De que muchas de esas personas estén matando a otras por salvar su vida o apaciguar su hambre.



Es injusto el mundo, demasiado para mi gusto, nuestros modelos económicos son asesinos y mezquinos. No quiero hacer parte de esto, no me parece justo. Los deportistas son gente preparada, disciplinada y corajuda, se merecen muchas cosas buenas y deben cobrar mucho dinero por su actividad, pero ¿de verdad es necesario que sea tanto? Yo no lo creo. Y eso que acá no hablé de publicidad o mafias. Aunque para cerrar el tema dejo un par de posdatas o adendas, como lo hacen los columnistas de El Espectador: Acaba de salir la lista de convocados a la selección Colombia para los próximos partidos de eliminatorias, la novedad está en dos jugadores que se llaman Stefan Medina y Alexander Mejía que militan en el Atlético Nacional, dos jugadores que son convocados por primera vez a selecciones Colombia, dos jugadores sobre los cuales acabo de hacer una encuesta que arroja que ni siquiera los mismos hinchas de Nacional saben quiénes son. Ah pero claro, juegan en el equipo del que es dueño el Dr. Ardila Lulle, dueño también del canal que transmite abiertamente los partidos de nuestro fútbol, dueño de la empresa que patrocina y le da el nombre al torneo y que es la misma que patrocina su equipo, dueño además de otro equipo que recién ascendió y que es la B del Nacional y se llama Alianza Petrolera. Triste, muy triste y desilusionador pensar en esta maldita mafia que nos carcome en todos los ámbitos del país. Última posdata, un árbitro en Colombia, de buena categoría, que pite en el torneo profesional gana aproximadamente entre 800.000 y 1.000.000 de pesos por partido, en Argentina es donde mejor les pagan en suramérica y esa cifra no es superior a 1.500.000 de pesos colombianos y eso que ellos también salen en el televisor y también tienen que prepararse y tener buen estado físico, hasta en eso hay mezquindad. 

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