Quiero comenzar mi día con un desahogo, un desahogo que atañe
directamente a una de mis más grandes pasiones, un grito desesperado que a lo
mejor busque la opinión de alguien inteligente e imparcial.
Se trata del "fútbol" de ese deporte que tanto amo, que tantos
momentos de alegría, tristeza e incertidumbre me ha dado, esa distracción que
me relaja o que me hace pasar momentos agradables de tardes sabatinas o domingueras
y que en ocasiones se vuelve un excelente pretexto para compartir con mi hijo.
Ese deporte culpable de que el 16 de diciembre de 2012 pueda ser recordado en
mi vida como uno de los días más felices que he vivido.
Estoy de pelea con el fútbol, estoy muy disgustado con él. Pero el
disgusto no es con la práctica del deporte en sí, mucho menos cuando acabo de
salir campeón de un torneo, quizá el más importante que he jugado. No, la pelea
es con otros aspectos que me voy a permitir mencionar a continuación:
Neymar, el brasilero, acaba de ser fichado por el Barcelona que pagó 100
millones de euros por su pase.
Por Falcao y James Rodríguez ha hecho lo propio el Mónaco FC por cifras
igualmente alarmantes: 60 y 45 millones de euros respectivamente.
Toco apenas algo acerca de los sueldos que van a cobrar este par de
muchachos que aun así siguen por debajo de unos cuantos. Este pobre muchacho
que tanto admiro va a cobrar la pendejadita de 3.000 millones de pesos
colombianos mensualmente. Sí, leyeron bien, les repito para que no haya dudas
pero ahora lo pongo en letras, tres mil millones de pesos colombianos cada mes.
Es decir, que se va a aganar 2.997 más que yo, o para consolarme, 2.920 más que
el gerente de la empresa en que trabajo.
Ese es un ejemplo nada más, así hay muchos pero muchos jugadores en
Europa. Ah claro! es que ellos son buenos y juegan en Europa, claro debe ser lo
justo (o no tanto). Los de acá no están del todo mal, en Argentina, México o
Brasil hay jugadores que pueden cobrar 500, 600, 700 o hasta 1.000 millones mensualmente.
¿Cómo les parecen las cifras? ¿Gigantes, no? es un crimen, porque en Argentina,
México o Brasil, hay 20, 70 o 100 millones de personas que viven en condiciones
de extrema pobreza. Ahora vámonos más cerca, vengámonos pa' ca pa'ste lado, si
señores, para Colombia. Fredy Montero ¿les suena? delantero de Millonarios FC,
el glorioso Millitos del alma, causante de todas mis emociones amorosas por
este deporte, Fredy Montero, la brillante contratación de 2013, el mejor pago
del país junto con Hernández del Medellín o Mcnelly del Nacional, este muchacho
Montero, que ha hecho 5 goles en este campeonato, si, leyeron bien, 5 goles
(los mismos que hice yo en este torneo que jugué) cobra la pendejadita de 220
millones de pesos al mes. ¿Qué tal, sorprendidos?
Por eso, creo yo, ayer sacaron el costo de los abonos para ver en las
finales a Millonarios FC, el equipo del
que tengo un paquete accionario. El costo de una boleta de oriental (lo más
barato) oscila aproximadamente en los 60.000 pesos por partido. Dinero que paga
el trabajador, fanático, enamorado como yo, como mis amigos de la U (U de Universidad,
no vayan a pensar mal), como Camilito, mi primo, cocinero de Carbon 100 o Carlos,
outsourcing en donde trabajo, ellos devengan un milloncito de pesos mensual.
Tremendas cifras, ¿no? Odiosas cifras, inclementes cifras. Esta noche
por ejemplo, si los jugadores peruanos de Garcilazo eliminan a Santafé
recibirán solo por ese partido la bobadita de casi 200 millones de pesos
colombianos cada uno. Mi pregunta es, ¿acaso entre Perú y Colombia, fácilmente
no podremos reunir 35 millones de personas que vivan en condiciones de extrema pobreza?
La respuesta es sí, tristemente compatriotas nuestros mueren de hambre todos
los días o viven con menos de un dólar por día. Tenemos que preguntarnos los
fanáticos del fútbol entonces, ¿por qué hay gente que roba y mata en nuestras
calles?
El arte y el deporte para mí son las actividades que nos diferencian de
los animales, están por encima de la capacidad de construir (hay animales
ingenieros, como las abejas y algunos peces), de hablar (hay excelentes
lenguajes como el del delfín), de amar o de convivir. El arte y el deporte
realmente son manifestaciones de nuestros sentimientos, pasiones y habilidades.
Pero porqué tiene que ser tan costoso, por qué tiene que ser de exclusivo
acceso para gente adinerada, o ¿quién creen que puede pagar una boleta para ver
al Barcelona?
Mi encrucijada radica en eso, en saber si estoy contribuyendo a tanta
desigualdad patrocinando y admirando este deporte, si es necesario seguir
sumergido en este tipo de emociones y sentimientos que de una u otra manera son
culpables de que en este momento millones de personas alrededor del mundo no
hayan desayunado y no tengan fijo el almuerzo. De que muchas de esas personas
estén matando a otras por salvar su vida o apaciguar su hambre.
Es injusto el mundo, demasiado para mi gusto, nuestros modelos
económicos son asesinos y mezquinos. No quiero hacer parte de esto, no me
parece justo. Los deportistas son gente preparada, disciplinada y corajuda, se
merecen muchas cosas buenas y deben cobrar mucho dinero por su actividad, pero ¿de
verdad es necesario que sea tanto? Yo no lo creo. Y eso que acá no hablé de
publicidad o mafias. Aunque para cerrar el tema dejo un par de posdatas o
adendas, como lo hacen los columnistas de El Espectador: Acaba de salir la lista
de convocados a la selección Colombia para los próximos partidos de
eliminatorias, la novedad está en dos jugadores que se llaman Stefan Medina y
Alexander Mejía que militan en el Atlético Nacional, dos jugadores que son
convocados por primera vez a selecciones Colombia, dos jugadores sobre los
cuales acabo de hacer una encuesta que arroja que ni siquiera los mismos
hinchas de Nacional saben quiénes son. Ah pero claro, juegan en el equipo del
que es dueño el Dr. Ardila Lulle, dueño también del canal que transmite
abiertamente los partidos de nuestro fútbol, dueño de la empresa que patrocina
y le da el nombre al torneo y que es la misma que patrocina su equipo, dueño
además de otro equipo que recién ascendió y que es la B del Nacional y se llama
Alianza Petrolera. Triste, muy triste y desilusionador pensar en esta maldita
mafia que nos carcome en todos los ámbitos del país. Última posdata, un árbitro
en Colombia, de buena categoría, que pite en el torneo profesional gana aproximadamente
entre 800.000 y 1.000.000 de pesos por partido, en Argentina es donde mejor les
pagan en suramérica y esa cifra no es superior a 1.500.000 de pesos colombianos
y eso que ellos también salen en el televisor y también tienen que prepararse y
tener buen estado físico, hasta en eso hay mezquindad.